El Príncipe del Sol

Con el primer albor despiertas
empieza apenas el sol a brillar
y, tras beber algo de leche,
te levantas ¡a jugar!

Desayunas con entusiasmo,
frutas, jugo y algún pan
con yogurt aderezados
¿quien podría renegar?

Juega mi príncipe en tu castillo,
juega hasta que se esconda el sol
juega, Eliam, con los caballeros
y otros amigos del dragón

El palacio es todo un mundo
muy enorme para tu edad
pero bebé, conforme creces
mucho más quieres explorar

Cuando sales, los niños te miran
te saludan, se quieren acercar
pero tú, mi príncipe latoso,
piensas sólo en los guijarros saltar

A veces enloqueces a la Reina
pues no paras de corretear
pues un príncipe tan pequeño
no sabe la calma guardar

Llega tu papi cansado
pues debe ir a laborar
tu lo esperas animado
¡recordaste tu siesta tomar!

Ya es de noche mi pequeño,
las estrellas empiezan a brillar
los cachorros duermen, y los niños
se disponen a soñar

Sólo un cuento por esta noche
he de leerte, bebé Eliam,
papi y mami estamos agotados,
necesitamos descansar

Ahora duerme, mi pequeño principe
que mañana audiencia puedes dar
a tu tia, o a tus abuelos,
o quizás a tu “mapá”

Sueña mi pequeño, déjate llevar
Sueña con tu mami, sueña con papá
Sueña con gatitos, sueña con el mar
Sueña con el cielo, sueña con volar

O sueña con la luna,
y en ella una princesa,
que contigo baje siempre
para acompañarte a jugar
hasta que el alba despunte
¡la hora de despertar!


Para mi Nathanael, que con su inocencia me permite ver el mundo con nuevos y fantásticos ojos.

Terraformación

El primer disparo llegó sin avisar.

El enorme objeto metálico se colocó exactamente sobre la montaña más grande del panorama, y dejó caer varios chorros de luz azulada sobre ella. Los chorros variaron sus direcciones lentamente, barriendo toda la extensión de la montaña, provocando que se levantara un polvo muy fino que llenó la atmósfera como una densa neblina.

Por muchos dias, la neblina de polvo se fue diseminando por la acción del viento, mientras la gravedad se encargó de asentarlo en la superficie.

Phandor salió de su refugio en los túneles que atravesaban la colina, convirtiendola en un laberinto. En aquellos oscuros pasadizos, se concentraba todo el mundo que él y su especie conocían.

Phandor siempre habia sido un extraño en su tribu debido a su implacable curiosidad. Mientras que otros se alejaban lo más posible de la superficie y de la luz del día (que les lastimaba los ojos debido a su naturaleza nocturna), él se atrevía a permanecer fuera de los túneles incluso hasta que el sol comenzaba a aparecer en el horizonte.

No fue raro, entonces, que fuera Phandor quien se diera cuenta primero de la aparicion de la nave espacial.

Por supuesto, Phandor no tenia forma de saber que aquello era una nave, pues nisiquiera tenía idea de lo que era una. Su primitiva especie no tenia mas que un par de cientos de años que había aprendido a cultivar su propio alimento. Hasta entonces, su especie vagaba por las noches buscando hendiduras en el terreno donde poder introducirse y excavar en busca de las jugosas raíces de la planta que constituia su sustento.

En la superficie, la planta era delgada y dura, cubierta de lo que sólo podria describirse como “escamas”, que capturaban la luz del sol para utilizarla como fuente de energía para sus procesos biológicos. Bajo la tierra, eran enormes bulbos fibrosos, que almacenaban un líquido muy nutritivo. Al menos para la vida animal de aquel mundo.

Apenas un par de generaciones antes, los antepasados de Phandor habían aprendido que podian “clavar” la parte superior de la planta en el techo de los tuneles superiores de sus colinas, los mas cercanos a la superficie. Luego rellenaban el tunel nuevamente con la tierra que retiraban al excavar más tuneles. Al cabo de un tiempo, la planta buscaba con su tallo la luz del sol, alargandose hacia la superficie mientras absorbia el liquido que se filtraba por la superficie llenando y creciendo su raíz. Después, podian volver a excavar, extraer la planta, alimentarse de la mayor parte de la raíz, partir su tallo en dos, y replantar ambas partes para producir más. Este descubrimiento, permitió que la especie de Phandor pudiera permanecer en esta misma colina durante tanto tiempo.

Para los habitantes de los tuneles, parecía conveniente pero Phandor podía entender que se habian vuelto perezosos. El no deseaba permanecer siempre bajo tierra, queria saber que había más allá de su colina, quería caminar hasta el horizonte y encontrar el escondite del sol más allá de las montañas. Pero nadie lo apoyaba sus deseos de excursion.

Phandor estaba planeando hacer el viaje (iría solo, si era necesario, pensó) cuando descubrio aquel objeto en el cielo nocturno.

Al principio, pensó que se trataba de una estrella más, pero el objeto se percibía mucho más grande y menos luminoso que una estrella común. Olvidando por un momento su plan de huída, Phandor se dedicó a observar el objeto noche tras noche, y se percató de que cada día parecía volverse más grande, hasta que una noche le vio tan cerca que sintió que podría tocarlo si saltaba lo suficientemente alto. Por supuesto no podría, la ilusión de cercanía se debía a un efecto óptico causado por el gran tamaño de la nave.

Phandor se sentía fascinado por aquel objeto que sobrevolaba el planeta. Algunos dias desaparecia (Phandor suponía que la nave se habia movido más allá del horizonte, donde no podría verle), pero eventulmente volvía y seguia flotando, moviendose muy lentamente, como buscando con detalle algo que hubiera perdido.

Entonces, llegaron los disparos.

Phandor no pudo entender lo que habia pasado hasta que el polvo se terminó de disipar, muchos dias después. Entonces pudo ver que la gran montaña que dominaba el panorama habia desaparecido. La misma montaña sobre la cual aquel objeto habia derramado los chorros de luz.

Phandor comprendió al fin. Los chorros de luz habian convertido a la montaña en polvo.

El siguiente día, la nave se encontraba sobre su colina. Phandor, aterrorizado al deducir lo que ocurriría, revaloró su plan de huir de los tuneles. Sin embargo, Phandor no se sentia listo para dejar, quizás para siempre, el que había sido su único hogar. Resignado, salió y se sento en la superficie de la colina, sobre el suave terreno que se habia formado por el polvo asentado.

Desde ese lugar, Phandor pudo ver un brillo azulado concentrarse en diversos puntos de la base de la nave, antes de que se derramara sobre la superficie de su mundo, pulverizando su colina.

Y con ella, a él y a toda su especie.

Cuando las primeras naves colonizadoras llegaron, los humanos bajaron de ellas, sembraron sus propios alimentos y construyeron pueblos que con el tiempo se convertirian en ciudades.

Pero nunca sospecharon, nisiquiera a traves de los milenios que siguieron a su llegada; cuando ya formaban parte del gran Imperio Galáctico, que mezclado con aquel blando y fértil suelo que los habia recibido tan amablemente, estaban los restos de una joven especie inteligente, que nunca llegaría a madurar.


Inspirado por los eventos ocurridos en El Triunfo de la Fundación, de David Brin, que a su vez extiende el universo de la Fundación de Isaac Asimov.

El Palacio del Silencio

A veces visito el olvidado Palacio de Cristal, que majestuoso se yergue en la mitad de la Zona Penumbral del Reino Shadows del Norte.

A veces paseo por sus silenciosos pasillos, donde mis pisadas resuenan formando una melodía tétrica, que reviven viejos recuerdos perdidos hace ya varias eras.

A veces me siento en el gélido trono que mi madre me confiara para gobernar en este territorio de su ilustre imperio y que tan abruptamente abandonara, al no sportar los embates de la Ilusión, para buscar la tranquilidad que mi alma ansiaba en reinos más cercanos a la Materia.

A veces recuerdo que en los infinitos salones abovedados, iluminados con destellos de las estrellas mis hijas jugaban felices, disfrutando de la felicidad que sólo su inocencia podía darles.

A veces pienso en ese extraño pasado, manchado de mil colores y tonalidades, que ha quedado tan atrás en el fluir del tiempo que ya pertenece a otras vidas.

A veces quisiera haber podido rescatar más de aquella lejana existencia, haber podido ayudar a que el futuro de aquellos que estaban a mi lado fuera mejor, a que la distancia no se hubiera interpuesto entre nuestros lazos y que éstos hubieran sido más fuertes, más duraderos.

A veces me doy cuenta de que los he abandonado. Y de que la culpa me destruye por dentro y afecta a los que ahora he jurado proteger.

Pero siempre vuelvo al presente. Siempre recuerdo lo que he destruido, lo que he negado, lo que he creido olvidar. Y aún si la carga es demasiada, y los demonios en mi cabeza me torturan para robar mi cordura y devolverme a un mundo imposible, siempre seguiré luchando.

Siempre recordaré a los amigos que me han acompañado en este viaje llamado “vida”.

Siempre los llevaré en mi corazón, aunque parezca que los haya olvidado.

Siempre ansiaré poder decir “hola” una vez más.

Y aunque nunca lo haga, nunca los olvidaré.

Y aunque olvide sus palabras, nunca olvidaré sus voces.

A mi perdida Familia Katrea. Los oficiales, los no oficiales, los que siempre quisé “bautizar” pero nunca lo hice. Las Eras pasan, las Vidas fluyen, y no podemos volver atrás. Pero siempre podremos soñar con aquello que pudimos haber logrado si el Universo fuese diferente. Si el Universo fuera más amable con los soñadores…

[AKK]

El Emperador en la Oscuridad

La silueta de la luna se adivina tenuemente a través de las  nubes. La luz que refleja ilumina apenas lo suficiente para abrirse paso entre las terribles creaturas que duermen desparramados en las ruinas del pueblo, interpretando con el viento una tétrica sinfonía de ronquidos.

Dentro del castillo, sólo se escucha el silbido del viento que lo atraviesa desde las mazmorras hasta la más alta de las torres.

En el trono, un guerrero sentado en silencio se sostiene de su espada cubierta de sangre seca, esperando el despertar de su reino que es consumido por el olvido.

La muerte de IconBuffet

IconBuffet era una comunidad web orientada a los iconos. ¿Como era esto?

Al registrarte como usuario de la comunidad IconBuffet, recibías un Set de iconos, 10 Tokens y 10 Stamps.

Gastando un Stamp podías enviar el Set de iconos a otro usuario. Si este usuario lo recibía, tu Stamp se gastaba, pero si lo rechazaba lo recuperabas. Por otra parte, gastabas Tokens para recibir un Set de iconos que alguien mas te enviara (un token para un Set Bronce, tres para un Plata, cinco para un Oro, diez para un Diamante).

Y así era toda la mecánica: enviar iconos, recibir iconos.

Podías ganar ciertas medallas por cumplir ciertos “retos” (como reunir todos los Sets Diamante, o los de una Familia), y cada acción que realizabas te daba puntos que te hacían entrar en un Ranking.

Si se te acababan los Tokens, cada mes recibias 10 Tokens más (no acumulables).

Existió un modo VIP que te permitía recibir más Tokens al mes, además de recibir descuentos si comprabas paquetes de iconos de paga.

Porque claro, los “Free Deliveries” que conformaban al juego de IconBuffet eran “Royalty Free” y ya que lo tenías en tu colección podías descargar un archivo ZIP con todos los iconitos de ese Set en distintos formatos (ICO, PNG, GIF, BMP) y tamaños.

Pero eso fue en el pasado porque hace un par de meses, IconBuffet, murió definitivamente.

Ya llevaban meses (¿o serían años?) con IconBuffet siendo abandonado por sus desarrolladores, en favor de un proyecto más lucrativo (un juego de Facebook llamado PackRat). En la época en que yo participé, ya no era posible adquirir una suscripción VIP. Y es una lástima, porque el concepto era sumamente interesante y los iconitos eran realmente lindos, además de que había “juego” para rato (alguna vez hice un calculo “a ojo” y salió que necesitaría varios años para conseguir la colección completa de iconos).

Y así es que, decepcionado por la definitiva muerte de IconBuffet (y por la terrible experiencia de ver Tron Legacy) dejo a su disposición los archivos ZIP con mi colección de “Free Deliveries”, no sin antes pedir que si hay algún otro ex-usuario de IconBuffet que conserve sus Sets, los comparta también. Aún quiero la colección.

Todos los archivos ZIP se encuentran para descargar en la carpeta de MegaUpload:
http://www.megaupload.com/?f=I89UBU2P

En momentos como estos…

En momentos como estos, me dan ganas de golpear al frente, a los lados, destruir todo a mi alrededor esperando que mi rebeldía ante la Matrix causara una singularidad que mostrara que esta absurda realidad es una mentira, disolviendo todo a mi alrededor en mil colores, hundiendome en una “nada” hasta desaparecer, para despertar en ese otro mundo donde fui conocido como un héroe, donde mi A’mael es la poderosa princesa de un reino mágico donde todo es posible y los males de esta vida no existen.

Todos somos humanos

A veces olvidamos que la persona que es nuestro contacto con un cliente, o un proveedor, también es un ser humano como nosotros, y posiblemente un empleado que sólo trata de defender los intereses de la empresa en que labora de la misma forma que nosotros lo hacemos.

Nada mejor para terminar una semana laboral que dando un apretón de manos (aunque sea “virtual”) a un colega con el que momentos antes se discutía sobre los cambios de un proyecto.

Como en aquella caricatura del perro ovejero y el coyote, que al terminar su día laboral dejaban las agresiones atrás y se iban juntos a casa, como amigos.

Sombras Eternas del Corazón

Siento las sombras a mi alrededor.

El enojo, la frustración, el cansancio se arremolinan en torno a mí, riendo socarronamente con sus tristes y agudas voces, burlándose de mi pobre estado actual.

Las sombras abren su camino a través de mí e infectan mi interior despertando a los demonios que yacen sin descanso en un lecho de espinas y sangre coagulada creado en mi corazón.

Quiero huir.

Quiero saltar a través de la ventana y dejar tras de mí un camino de destrucción y muerte provocados por mis garras, mis mandíbulas feroces y mi ira incontenible.

Quiero elevarme por el cielo con mis alas negras y reír demencialmente invocando a la Luna y a los engendros que la noche consigo trae para bailar juntos la danza eterna de la locura donde sólo uno permanece de pie hasta el final…

El nido

Por Miguel Ángel Hernández y Alan Reyes (Kutt Katrea)

Para mi querida Kim:
Deja que estas alas de papel e imaginación
hagan tu vuelo más ligero,
aunque sea por un instante.
Miguel Ángel Hernández

Abrí los ojos lentamente.

Frente a mí, las cortinas relucían suavemente sus colores claros por la luz del nuevo día.

Quité mi vista de la ventana y la dirigí a la mujer que me acompañaba en mi lecho. Coloqué dulcemente mi mano sobre la pálida piel de su hombro desnudo, frío (seguro por las bajas temperaturas nocturnas del invierno, pensé) y lo acaricié, tratando de imitar la delicadeza de la pluma de un ave. Recorrí los contornos de su espalda con la mirada e instintivamente cerré mis ojos, recordando lo hermosa que era.

Amaba sus labios tiernos y cerezos, y también sus delicadas mejillas sonrojadas; adoraba la forma en que colocaba sus brazos alrededor de mi cuello y cuando me miraba penetrante pero dulcemente, transmitiendo una fuerza irresistible a la que siempre caí rendido.

Mis ojos volvieron a abrirse para buscarla a mi lado. No se trataba de un sueño de aquellos que tanto me torturaban cuando la distancia aún se interponía entre nosotros. Ella seguía ahí, a mi lado.

Acerqué mi nariz a su cabellera hasta que la jungla de rizos negros y castaños le ocultó, y aspiré con fuerza. Su aroma cálido y libre del efecto fragante del champú gracias a un duro día de trabajo y una noche de apacible sueño, hinchaba mi pecho de tranquilidad.

Contemplando el embriagante espectáculo de su desnudez y con el pesar de mi corazón, que ya amenazaba con abandonar mi pecho, cubrí bien su cuerpo con la sábana y me recosté, perdiéndome nuevamente en mis pensamientos.

Los rayos del sol, que se elevaba más allá de la ventana, rozaron la silueta de mi compañera de lecho, remarcando sus contornos sobre las cobijas y provocándome un repentino y sonoro suspiro que, temí, podría haberle sacado de sus sueños.

Extrañamente, no fue así.

Ella siempre fue de sueño corto, y ligero. No había día en que, al despertar, no la descubriera mirándome risueña con una dulce y radiante sonrisa, esperando pacientemente a que abriera los ojos para indicarme que era hora de levantarme o llegaría tarde al trabajo.

Mi trabajo. Siempre odie mi trabajo. Y, aunque me vi tentado a dejarlo en multitud de veces, ella me daba la fuerza para resistir y continuar. No luchaba por mí, ni siquiera por ella. Luchaba por ambos.

Conocer a Amalia ha sido, sin lugar a dudas, lo mejor que me ha pasado en la vida.

Recuerdo cuando éramos más jóvenes, cuando la conocí. Éramos unos niños y ella era la hermana pequeña de mi mejor amigo, Pablo. Desde ese primer día había sentido algo especial por ella, pero era demasiado inexperto para comprender de lo que se trataba.

Al pasar el tiempo, me fui enamorando de ella y para mi fortuna, ella me correspondía con igual afecto. Al principio, sólo intercambiábamos miradas de complicidad para meses después, concertar una cita por medio de una de sus amigas pero sin comunicárselo a su hermano y mi amigo.

La química se dio inmediatamente. El cariño que habíamos forjado a través de años de conocernos, de miradas, de rozones de manos y de juegos infantiles re convertía en una relación formal que no esperamos para anunciar al mundo.

Por supuesto que mi amigo, Pablo, se sintió traicionado y dejó de hablarme. En nuestra última conversación, dijo que no era por salir con su hermana sino por nunca habérselo confiado. El abandono de nuestra amistad ciertamente dolió, pero teniendo a Amalia a mi lado no necesitaba nada más. Así que seguimos adelante.

Cuando, unos años después, decidimos que era tiempo de contraer matrimonio toda la familia de Amalia se opuso. ¿Casarse un simple empleado con una princesa? ¡Como podría ser! Sorprendentemente, el único que nos apoyo fue Pablo. Creo que fue su consentimiento lo que nos la fuerza para fugarnos.

Desde entonces, vivimos modestamente. Nunca gané mucho dinero, pero la alegría de poder estar juntos bastaba para olvidar las penurias que llegamos a pasar.

Mis pensamientos regresaron al momento actual.

Y ahí seguía ella. Tan hermosa, durmiendo.

Era domingo y se supondría que saldríamos a pasear al parque así que decidí despertarla con un beso en la mejilla.

Traté de acercarme a su rostro, estirándome, y al no poder llegar más allá de su cabellera, hice un poco de fuerza sobre su hombro para girar su cuerpo hacia mí.

Su torso cedió sin la mayor oposición y, como si fuera una muñeca, su cabeza giró hasta que su rostro quedó de frente a mí. Entonces, el terror se apoderó de mí.

La hermosa mirada que era capaz de derretir hasta el más frío de los corazones, había sido sustituida por unos tétricos ojos blanquecinos. Su mandíbula había caído dejando su boca abierta de par en par, hasta un límite imposible para cualquier ser humano.

Tratando de superar el impacto de la terrible visión, percibí unos movimientos extraños más allá de su dentadura. Al acercarme para observar bien, el terror volvió acompañado de una siniestra repulsión.

Dentro de la boca de mi amada, cientos o quizá miles de pequeñas arañas se agolpaban y retorcían formando la ilusión de un horrible y viscoso fluido negro, deslizándose por el interior de sus mejillas, sobre sus cuidados dientes y sobre una espesa red blanquecina que se extendía hasta la garganta perdiéndose en la oscuridad de sus entrañas. Y justo sobre su labio inferior, una araña, más grande y asquerosa, abría y cerraba sus pinzas viscosas mirándome con lo que sólo pude percibir como franco odio.

Con el horror dibujado en mi rostro, salté fuera de la cama y salí corriendo a toda prisa.

Sin detenerme a mirar siquiera si venían autos, crucé la calle para llegar el parque y me tiré en el césped maltratado por el frío invernal.

Y aquí sigo, sentado, observando el que un día fue mi hogar al otro lado de la calle, presa del terror y la angustia de volver y encontrar aquel nido de asquerosas bestias, viviendo en lo que alguna vez fue mi amada Amalia.


Este cuento es un experimento de colaboración entre mi amigo Miguel y yo. La idea original es mía, pero el texto original lo ha realizado él. Me ha gustado el resultado por lo que probablemente seguiremos experimentando.

¿Renuncia?

No suelo escribir directamente sobre mi vida. No suelo escribir entradas como si se tratara de mi diario personal. Y quizás hoy no lo haga, como tal.

Pero necesito desahogarme.

Por problemas de comunicación y organización, he quedado atorado en un problema con un proyecto. tendré que trabajar el fin de semana largo: jueves, viernes, sábado y domingo. Quizá deba cancelar mis vacaciones que no había podido tomar desde diciembre y que tomaría la próxima semana. Soy una persona tranquila… pero, como diría Juanelo: ¡por la grandísima…!

En fin, soy una persona tranquila y no hallé a un inocente y pequeño animal que pudiera patear, o un muro lo suficientemente suave y lo suficientemente no-federal como para golpear así que me desquito escribiendo en mi blog. Si, fantástico desquite.

Pero como sea, mañana voy con mi novia, mi A’mael, mi querida Ariadna-sama como estaba planeado y vuelvo temprano para darle al trabajo…

Sé que mis superiores me satanizarán por hacerlo… pero yo prometí que no dejaría que el trabajo consumiera mi vida.

¿Que si prefiero arriesgar mi empleo por ir a ver a mi novia un día que no verla y dedicarle todo el tiempo al trabajo?
¡Por supuesto! Mi novia es la persona más importante en el Universo para mí, más que yo mismo. Si perdiera mi trabajo, podría buscar otro: no busco éxito, sólo necesito comer. Si perdiera a mi a’mael, ¿como podría encontrar a alguien a quien pudiera amar y me amase tanto como ella?.

Sé que ella me entendería si no pudiera ir a verla, se que ella no me dejaría por una tontería así. Y esa es una razón mas fuerte que me hace ir a verla. Que alguien tan compresiva, cariñosa y genial como ella no merece ser pasada a segundo plano jamás.

En fin, me retiro a descansar que mañana hay que salir de excursión temprano.

Espero, para la próxima vez, traer un cuento o escrito pues ideas tengo, pero el tiempo y la tranquilidad de alma para plasmarlas, muchas veces no…