Metro Hidalgo

Son las nueve de la mañana con veinte minutos. ¡Llego cuarenta minutos temprano! No queda más que esperar, mientras tanto continuaré con la lectura de mi libro.

Ya son las diez de la mañana. Cierro y guardo mi libro en la pequeña mochila de viaje, en cualquier momento deberías llegar.

Bueno, quizá no tan “en cualquier momento”, mi experiencia contigo indica que es más probable que llegues con algo de retraso, ¿debería seguir leyendo?. No, mejor vagaré por el pasillo para encontrarte primero, cualquiera que sea la puerta por la que abandones el convoy.

Pasan de las diez y no te veo llegar. Si, recuerdo las estadísticas, es muy probable que llegues un poco tarde. No, si algo hubiera surgido que no te hubiera permitido venir me habrías avisado antes. O el peor de los casos, por el celular. Si, el celular tiene señal aunque estemos bajo tierra, ya lo comprobé. No, ¡no puedo seguir pensando que cada pequeño retraso signifique que “algo” te puede haber pasado! debo tener un poco más de confianza en el mundo… y en los Dioses que nos cuidan.

¿Porque no has llegado?
Si, recuerdo que la vez pasada tuviste mas de una hora de retraso y a lo mucho ha pasado hoy media hora. Quizá mi gran temor era verdad y quizá nunca has existido… quizá al fin ya caí por completo en la esquizofrenia, y te he estado imaginando todo el tiempo… bien, eso explicaría el porque me pareces tan perfecta… ¡vamos! no puedes haber sido una alucinación… ¡has interactuado con mi familia y amigos! bueno, ellos podrían también ser una alucinación. Si es una alucinación, o un sueño, ¡Keith, no quiero despertar!.

Me siento un poco desesperado. Bueno, así soy siempre, en realidad. No me gusta esperar, porque me pongo a pensar “cosas raras”. ¿Acaso cada vez que nos veamos debo caer en la misma rutina de creer que quizá no eres real, que quizá “algo” te puede haber pasado (Keith no lo quiera), o que algo surgió y te ha impedido llegar? Supongo que es mi forma de preocuparme por ti, pero… a veces creo que soy un exagerado.

Un convoy más que llega, descarga y se va. Y tampoco en él venías tú.
Me empiezo a poner de malas. Ganas no me faltan de empujar a alguien a las vías, o al menos ponerle el pie para que tropiece. Después de todo, debo mantener el Balance que se perderá cuando llegues y me sienta muy feliz. Para restaurarlo, se necesitará que mucha gente del mundo sea miserable. Después de todo, el Mal es mucho más débil que el Bien, por lo que se necesita mas Mal en forma de dolor o tristeza para contrarrestar un poco de felicidad que represente al Bien.

La desesperación me esta matando, mientras camino de un lado a otro en la estación. Sé que llegarás en cualquier momento, pero mis demonios internos aprovechan el retraso para tratar de liberarse y meterme en la cabeza ideas ridículas sobre abandono y soledad. Para ser sincero, algo están logrando. Empiezo a pensar… conquistaré y destruiré el mundo actual. Lo someteré, causaré tanto dolor y sufrimiento a sus habitantes que el balance se perderá por completo en este tiempo, de forma que en el futuro deba causarse un desequilibrio al revés para contrarrestar la rotura en el momento actual; así, las generaciones por venir tendrán mucha felicidad y nadie entonces tendrá que sufrir el sentir lo que ahora siento… si, podría comenzar ahora mismo, hay muchas personas aquí y seguro puedo hallar como torturarlas aquí mismo. Si sólo…

Me detengo en seco, pues te veo venir hacia mí. Hace tanto tiempo, varias vidas según mi forma e medir el tiempo, que no te había visto en persona que a mis torpes sensores humanos le pareces casi una desconocida. Pero mi corazón no se confunde con facilidad y grita con fuerza al resto de mis órganos que al fin has llegado. Te arrojas a mis brazos y correspondo a tu abrazo rodeándote con ellos. ¿Que es este sentimiento? ¿Que es este calor? Destroza lentamente las defensas que he tardado dos semanas en tiempo terrestre en reconstruir, y lo que más me preocupa… ¡es que no ocurra más rápido!. Ya empiezo a sentirlo de nuevo… esta sensación de paz, de tranquilidad debida a estar a tu lado, a encontrarme entre tus brazos. Los demonios de mi interior están confundidos, se empiezan a preguntar “¿que pasó con el plan de destruir el mundo?” mientras algún otro “yo” dentro de mi los pastorea hasta que su influencia desaparece. Siento mi corazón latir de nuevo, latir por ti. Creo que por ahora, el mundo puede seguir viviendo en paz.

Después de tanto tiempo, estamos juntos de nuevo.

Todo esta bien en el universo.