Todos somos humanos

A veces olvidamos que la persona que es nuestro contacto con un cliente, o un proveedor, también es un ser humano como nosotros, y posiblemente un empleado que sólo trata de defender los intereses de la empresa en que labora de la misma forma que nosotros lo hacemos.

Nada mejor para terminar una semana laboral que dando un apretón de manos (aunque sea “virtual”) a un colega con el que momentos antes se discutía sobre los cambios de un proyecto.

Como en aquella caricatura del perro ovejero y el coyote, que al terminar su día laboral dejaban las agresiones atrás y se iban juntos a casa, como amigos.